En mi día a día, la verdad es que soy bastante práctica y voy a lo más cómodo, como la mayoría de las personas supongo, me levanto temprano para ir a trabajar y con el tiempo justo, por lo que no le dedico mucho tiempo a pensar en que me pongo y como me peino.

Pero sí que es verdad que cuando se acerca el calorcito, los fines de semana en la playa y las vacaciones esto cambia bastante. Es como si el verano me incitara a ponerme cosas que normalmente no me pongo nunca. Y si me voy de viaje, ya ni os cuento, me echo en la maleta toda clase de cosas que a lo largo del año ni siquiera sé que están en mi armario.

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